sábado, 11 de octubre de 2025

¿De qué color son las nubes?

 Azul, blanco, gris, negro... a veces rosas, naranjas, amarillas. ¿Quién no ha jugado de pequeño a mirar las nubes e imaginarse objetos y figuras? ¿Alguna vez te has preguntado cuando dejamos de hacerlo? Yo una vez me di cuenta que ya no lo hacia, que no miraba nunca hacia arriba, havia los balcones, fachadas y tejados, hacia las antenas y los cables de la luz, hacia el cielo y las nubes. ¡Qué maravilla! Cuantas cosas me estaba perdiendo... Así que ha partir de ese día empecé a caminar por las calles mirando hacia arriba, y era muy divertido cuando te encontrabas a alguna alma curiosa en un balcón mirándote con el ceño fruncido. Descubres colores nuevos, fachadas preciosas, barandillas hechas con mucho mimo que nadie mira, balcones llenos de plantas cual selva amazónica. ¿No es más bonito mirar hacia arriba que hacia el asfalto gris de todos los días?

jueves, 9 de octubre de 2025

Mundo interior

Los que tenemos la desgracia de tener un mundo interior amplio, somos los más observadores, callados, tímidos, pero a la vez los que recogemos la información del mundo, de la gente que nos rodea, de las energías...


Somos los que nos movemos por intuiciones, los que fruncimos el ceño en una situación "normal" y "cordial" con otros humanos, los que volvemos a casa con la cabeza baja pensando y repasando cada movimiento, cada tick, cada respiración de las personas con las que hemos estado y preguntándonos por qué su cuerpo y su mirada decían una cosa y sus palabras otra.

Los afortunados vuelven a su hogar, ubicado en un lugar tranquilo, donde no pasan coches, donde no se oye la electricidad estática de una torre de electricidad, donde no se oye a gente gritar por la calle o hablar alto. Suspiran en su balcón con una taza de té calentito en la mano, y descargan todas las energías de los demás que se le han quedado pegadas en su piel. Poco a poco, van soltando lastre, como un soldado que entra en su tienda después de un día duro de batalla, donde ha sobrevivido a un día más, y poco a poco se desata la armadura manchada de sudor y sangre, pieza por pieza, para desvestirse e irse a darse un baño.

Los que no somos tan afortunados vivimos con media armadura puesta constantemente, porque no podemos desconectar a ese nivel. Ya sea porque nuestro hogar es ruidoso, lo compartimos con otras personas, o porque no tenemos un espacio tranquilo para nosotros mismos, donde nadie nos moleste y nos hable. Esa armadura pesa, no paras nunca de analizar, sobre pensar y observar demasiado. No tienes desconexión y a la larga, los estímulos se vuelven difusos, tu capacidad de observación y análisis mengua y dejas de tener ese toque que te caracterizaba como persona sensible a los estímulos del mundo, tu mundo interior se vuelve gris y finalmente te conviertes en uno más del rebaño.

miércoles, 20 de marzo de 2024

¿Puede doler un abrazo?


Esa sed que he sentido mucho tiempo, que hay dias que sigo sintiendo. Sed de contacto, de atención, de complicidad… evidentemente, no hay contacto, algo de atención, algún momento de complicidad… Totalmente insignificante para aplacar la sed. Y las pocas veces que nos hemos abrazado, como hoy, de forma genuina, espontánea, mas por ti que por mi, es un bálsamo encima de una herida abierta y supurante. Al separarnos, ese bálsamo lejos de aliviar el dolor, lo ha hecho palpitante, rabioso… 

jueves, 13 de julio de 2023

Inseguridad

Hoy ella se había dado cuenta que en lo más profundo de su corazón de adulta, independiente y autónoma, que le daba mucho miedo hacer amigos. 

Ella deseaba hacer amigos, los necesitaba, era una persona que necesitaba contar sus cosas, reír, tener con quien salir, con quien compartir actividades... y con la mudanza no tenía amigos. Hoy se dio cuenta del miedo que tenia a ilusionarse en hacer una nueva amistad cuando la havian invitado a tomar algo las mujeres de la oficina. 

Salió con ellas, se lo pasó genial y aparentemente ellas también, como un grupo de amigas que hacía años que se conocían. Compartieron todo lo que nuestra protagonista deseaba, pero al volver a casa... 

Al volver a casa su inseguridad tomó las riendas y empezó a rememorar cada palabra, anécdota que había contado. Pensando, horrorizada, que en cualquier momento lo podrian usar en su contra, que a lo mejor en ese mismo momento se estaban burlando de ella... 

Intentó apartar esos terribles pensamientos de la cabeza, que fueron sustituidos por otros: ¿y si se habían aburrido de su charla? ¿y si había hablado demasiado? ¿y si ahora ya no querrían salir con ella nunca más porque había dado una mala impresión?

Volvió a casa y se miró al espejo. Con todos estos pensamientos su ceño estaba fruncido, se reflejaba la angustia de su pecho, la ansiedad, la respiración agitada que provocaban esos pensamientos horribles... 

No tuvo más remedio que tomarse una infusión para dormir, intentar relajarse y desconectar sus emociones con una serie sin sentido y, cuando le venciera el sueño, quedarse dormida en el sofá.




miércoles, 5 de julio de 2023

Sed

Siento desde hace años una sed constante, sed de amistad, de tener alguien cercano a quien hablarle de absolutamente todo, alguien que esté a mi lado de copas, que cuando vomite borracha en un baño de mala muerte me sujete el pelo y me acaricie la espalda.

Cada vez que me encuentro cerca de algo parecido a este tipo de amistad, mi sed se calma. Temporalmente. Y al poquísimo tiempo vuelvo a tener esa sed horrible nuevamente… como si necesitara constantemente esta atención, esas muestras de cariño…

lunes, 3 de julio de 2023

Fiesta

No le quitaba el ojo de encima en la fiesta. Observo como ella se lo pasaba bien, bailaba, con la copa en la mano, felizmente ebria, gritando. Imaginó como tendría la garganta al día siguiente, embozó una sonrisa con ese pensamiento justo cuando ella la miró. Paró en seco su baile, la observadora se puso nerviosa. Ella levantó la copa y brindó en la distancia con la persona que la miraba, para seguir bailando con su grupo una vez hecho un gesto de saludo con la cabeza. Si ella supiera el calor que había expandido en su pecho esa simple mirada, ese saludo… si ella supiera que lo que más deseaba en ese momento era que se acercara, decidida, con su melena al viento que la arrinconara y la besara. Sin darle tiempo a protestar, sin poder apartarse, algo tan espontáneo que solo pudiera dejarse llevar… la observadora levanto su copa brindando en silencio con ella, y volvió a sonreír sumida en sus pensamientos.

domingo, 2 de julio de 2023

Complicidad

 


Cuando ella llegó a casa, no anunció en voz alta su llegada, caminó hacia la habitación, donde sabía que él estaba enfrascado en sus cosas, solucionando algún problema que tendría entre manos, con sudor en las sienes, el pelo negro revuelto, y un bolígrafo en los labios.

Ella se quedó en el marco de la puerta, observándolo, mientras sonreía. Él no tardó ni cinco segundos en darse cuenta de su presencia, levantó la mirada y le sonrió tímidamente.

Se habían echado mucho de menos, ella acababa de llegar de un largo viaje mientras su compañero se quedaba en casa, trabajando y cuidando del hogar. Él no se levantó de la silla, porque no le dio tiempo, ella ya se había echado encima de él a besarle. No quedó ni un centímetro de piel sin besar mientras se fundían en un cálido abrazo. Ambos lo necesitaban.

Antes del viaje estaban algo distantes, el trabajo les absorbía, los días de la semana pasaban como rayos y los fines de semana no estaban bien aprovechados. Ella tenía sus amigos, y él los suyos, en vez de pasar algunas horas juntos, salían con sus respectivos y poco a poco, se fueron distanciando.

Esas dos semanas habían pasado muchas cosas donde se habían dado cuenta de que querían estar el uno por el otro, sin importar nada, siempre. Largas charlas por las noches les habían hecho darse cuenta de que tenían que cuidar el uno del otro para tener un futuro juntos, que era lo que querían. Ese viaje, había servido para avivar la pasión que se había atenuado entre ellos los últimos meses, el echarse de menos, las conversaciones largas por la noche, los deseos nunca expresados por ambas partes, la aceptación de los mismos, una magia que había quedado apagada por la rutina y el trabajo.

Todo ello explotó en esa habitación. Compuertas que paraban mares de emociones y sentimientos nunca expresados, habían quedado abiertas. Ellos se habían desnudado el uno por el otro en esas dos largas semanas. No se podía esperar menos que, sellaran todas esas emociones nuevas con un beso y un par de lágrimas de alegría, de volverse a ver, de volver a tocarse, de volver a sentirse.

¿De qué color son las nubes?

  Azul, blanco, gris, negro... a veces rosas, naranjas, amarillas. ¿Quién no ha jugado de pequeño a mirar las nubes e imaginarse objetos y f...