lunes, 16 de enero de 2017

Despertar con desayuno

Ring, Ring Ring...
Algun ruido estraño se mete en mi sueño. Empiezo a ser consciente de que estoy acostada, en algun lugar oscuro y algo se mueve a mi lado, que evita que el dichoso ruido se repita. Un haz de luz se enciende en el techo sin previo aviso.
Emito un ruido de queja, y me doy la vuelta entre las sabanas para taparme hasta arriba.
Alguien ríe y noto que se acerca a mi.
- Buenos días, mi amor.- me susurra al oído.
Yo aunque me levante gruñona, sonrío, encantada de tenerle a mi lado. Pero no contesto. Estoy demasado dormida. Él ve mi sonrisa de boba y se da por sadisfecho. Se levanta, y se va a desayunar, apagando la luz tras él para dejarme dormir.
Vuelvo a despertar, alguien me acaricia la mejilla. El templado tacto de su piel, que tan bien conozco, hace que esta vez sí, abra los ojos. Sonríe. Sonrío. Se sube a la cama y me da un tierno beso en los labios.
- Buenos días, princesa. -me saluda- Tienes el desayuno en la cocina, y te he preparado el bocadillo de media mañana para que te lo lleves al trabajo.
Le miro atónita, agradecida. Él vuelve a besarme y se empieza a cambiar para ponerse la ropa de calle, ya que va a trabajar.
Le miro de espaldas, con el corazón en un puño y pienso como puede ser tan bueno. Como puede existir alguien tan... tan... todo. Lloro. Lloro de felicidad de sentirme querida, de tener la suerte de tener este hombre a mi lado. Sonrío.

Le quiero.

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