miércoles, 26 de abril de 2017

Vive

Empieza el día, con un despertador ruidoso demasiado pronto. Las calles aún no están puestas. Me quejo. Siento que te mueves a mi lado, pesaroso, tu tampoco quieres levantarte.
Me giro y te abrazo, para disfrutar juntos de otra mañana junto con las gatas maullando felices a los pies de la cama, porqué por fin, nos hemos despertado.
Pero yo solo tengo ganas de dormir.

Tu me das los buenos días, con los ojos cerrados pero sonriendo. Yo busco tus labios para darte un tierno beso a modo de respuesta.

Te levantas, te vas a trabajar y yo vuelvo a dormir, pensando en lo feliz que soy ahora, liberándome poco a poco de mi antigua vida y haciendo un camino nuevo, junto a ti.

Conociste a mis padres, yo conocí los tuyos, al menos caimos bien en las dos familias. Nos ven contentos y felices y se alegran por nosotros. Lo hemos pasado mal con otras personas antes de conocernos... Creo que nos conocimos en el momento adecuado.

Quiero seguir este camino contigo hasta el final, sin rendirnos, luchando contra todas las adversidades que se nos presenten.... Todo, contigo.

Te quiero.

sábado, 21 de enero de 2017

Miedo a vivir

Me acuesto a tu lado, intentando no hacer ruido. Duermes, profundamente. A tus pies, tu gata me mira, medio invitándome a estar con vosotros medio decidiendo si bufarme para echarme de su territorio.
Te miro, cerca, respiras hondo cada bocanada de aliento que te pide tu cuerpo inconscientemente para que puedas seguir tranquilo, dormido.
Pienso.
Respiro hondo.
¿Cómo he podido tener tanta suerte? Encontrar de casualidad alguien que me corresponde, con quien tengo cosas en común y sobretodo, nos entendemos y respetamos mutuamente.
No vivimos juntos, ojalá dentro de poco, me pidas que compartamos el mismo espacio...
El día que me pidas que me vaya a vivir contigo, que miedo...
El día que conozcas a mis padres, que miedo...
El día que yo conozca a los tuyos, que miedo....
El día que decidamos casarnos... Tener hijos...

Una lágrima silenciosa cae hasta la almohada y sonrío tristemente al darme cuenta de que sí, tengo miedo a vivir. A que todo el esfuerzo de los cimientos que estamos formando algún día se desmorone. Aunque ahora nos comamos el mundo juntos, tengamos planes de futuro y grandes ambiciones... Me partieron el corazón una vez y hay algo, muy profundo de mi ser, que me impide dejar de tener miedo, tener confianza en la situación y afrontar que si algún día tiene que acabar, acabará. Pero disfrutar al 100% el camino hasta el último segundo...

Me giro, miro el techo, me enjuago las lágrimas.

Tengo que aprender a no tener miedo a vivir.

viernes, 20 de enero de 2017

Relato antiguo 20/01/2012

Una niña le pide a su madre insistentemente que le cuente un cuento para dormir. En su habitación no hay libros, ni ordenadores, ni juegos solo una pared gris y unos posters horrorosos en los que ponían frases como: "Pensar es de débiles" "Las personas que han callado han triunfado en la historia de la humanidad" "El silencio es el amigo más leal" "La opinión debe guardarse para si para no dañar a los demás" Cada vez que la madre veía esas pancartas se le erizaban los pelos de la nuca pero eran obligatorios, ya que las inspecciones semanales domiciliarias lo vigilaban. La madre se sentó en el borde de la cama de su hija mientras esta se metía entre las sabanas mullidas para escuchar el cuento de su madre.
- Por donde empiezo...- dijo la madre hurgando en su memoria en busca de un relato apto.- Ah, sí. Hace mucho tiempo, cuando tu madre era joven, sí he sido joven, la libertad de expresión no estaba censurada aún y existía un canal de vía libre para conversar con personas de todo el mundo: Internet. En ese lugar la gente hablaba con otras personas sin moverse de casa a través de un aparato que han retirado del mercado. Se comentaba la política actual, la economía (por cierto, estábamos sumidos en una gran crisis), pero lo que la gente hacia era mirar películas, descargarse música para su uso y disfrute... sí, ese mundo existía. Hasta que un día, un órgano muy fuerte de Estados Unidos cerró la web más importante de descargas de Internet. Todos los usuarios, yo incluida, nos quejamos por ese acto. Los creadores de la pagina fueron a la cárcel o multados y Internet no volvió a ser igual. Empezaron a prohibir las descargas de películas y música, empezaron a vigilar nuestros ordenadores para verificar que no teníamos esos archivos en las memorias, empezaron a multar a la gente que intentaba, a pesar de todo, seguir subiendo y descargando cosas, protestamos pero nadie hizo caso, solo obtuvimos represión y más represión, hasta que... se prohibió la libertad de expresión, a los niños les empezaron a enseñar a estar en silencio absoluto en los colegios y a decidir solo cuando era necesario, les inculcaron que debían creer todo lo que veían por la tele y no cuestionarse nada, hasta hoy.
La mujer acarició el rostro de su hija, ya dormida pero con el ceño algo fruncido, signo de que se estaba cuestionando todo ese mundo que había vivido su madre y poniendo en duda el suyo. A la mañana siguiente, cuando la mujer dejó la niña en el colegio, al llegar a casa, se encontró con el FBI. Habían escuchado como indirectamente intentaba enseñar a su hija a pensar diferente. La detuvieron y nada más se supo de ella.

lunes, 16 de enero de 2017

Despertar con desayuno

Ring, Ring Ring...
Algun ruido estraño se mete en mi sueño. Empiezo a ser consciente de que estoy acostada, en algun lugar oscuro y algo se mueve a mi lado, que evita que el dichoso ruido se repita. Un haz de luz se enciende en el techo sin previo aviso.
Emito un ruido de queja, y me doy la vuelta entre las sabanas para taparme hasta arriba.
Alguien ríe y noto que se acerca a mi.
- Buenos días, mi amor.- me susurra al oído.
Yo aunque me levante gruñona, sonrío, encantada de tenerle a mi lado. Pero no contesto. Estoy demasado dormida. Él ve mi sonrisa de boba y se da por sadisfecho. Se levanta, y se va a desayunar, apagando la luz tras él para dejarme dormir.
Vuelvo a despertar, alguien me acaricia la mejilla. El templado tacto de su piel, que tan bien conozco, hace que esta vez sí, abra los ojos. Sonríe. Sonrío. Se sube a la cama y me da un tierno beso en los labios.
- Buenos días, princesa. -me saluda- Tienes el desayuno en la cocina, y te he preparado el bocadillo de media mañana para que te lo lleves al trabajo.
Le miro atónita, agradecida. Él vuelve a besarme y se empieza a cambiar para ponerse la ropa de calle, ya que va a trabajar.
Le miro de espaldas, con el corazón en un puño y pienso como puede ser tan bueno. Como puede existir alguien tan... tan... todo. Lloro. Lloro de felicidad de sentirme querida, de tener la suerte de tener este hombre a mi lado. Sonrío.

Le quiero.

miércoles, 4 de enero de 2017

Fin de año 2016

Aún recuerdo ese primer fin de año juntos.
El primero de muchos.

Ya juntos desde el día anterior, asistiendo a fiestas de aniversario de gente que no conocía.
Tímida, introvertida y callada, me sentía cómoda y a la vez extraña de que mi vida hubiera cambiado tantíssimo en algo menos de dos meses.
Tú detrás de la barra, con tu chaleco prácticamente virgen, solo profanado por un pequeño parche, me mirabas y sonreías de vez en cuando, me lanzabas un beso, cuando salías me dabas un abrazo... Yo en un rincón interactuaba con los niños de la gran familia, con las madres de los mismos, una pequeña vía de escape para un sitio que apenas conocía, pero ya era parte de mi vida.
Yo sospechaba que ese día sería importante, la gente que conocí, la fiesta, las celebraciones, tu nuevo ascenso... Que orgullosa me sentí de ti cuando bajaste las escaleras escondiendo el triunfo en tu rostro con los nuevos parches en la mano.

Fin de año, fue la mejor noche que tuve en mucho tiempo, tu, yo, tranquilidad, risas y descubrimientos. Poco a poco conociéndonos el uno al otro y cada vez ese vínculo, al principio débil, se hacía más fuerte.

Ahora, sonrío mientras te veo dormido en el sofá en mi regazo. A un lado tu, casi con el mismo aspecto que tenías entonces. El chaleco, ya completo, descansa en una de las sillas del comedor, delicadamente colocado. A mi otro lado, recostado en mi muslo, hecho un ovillo, nuestro hijo, profundamente dormido, ya que es el primer fin de año que intenta estar despierto hasta el final. Falta una hora para dar comienzo al nuevo año y mi corazón arde de orgullo, mientras mis ojos se llenan de lágrimas al recordar ese momento, ese primer recuerdo de fin de año de 2016 en el que nos juramos estar juntos para siempre...

¿De qué color son las nubes?

  Azul, blanco, gris, negro... a veces rosas, naranjas, amarillas. ¿Quién no ha jugado de pequeño a mirar las nubes e imaginarse objetos y f...