Con los pies pesados, cansada de haber dormido poco, pensaba en su vida actual. ¿Era feliz?. Ese día no.
Al levantarse y hablar con su pareja se dio cuenta que esa iba ser la primera Navidad sin su abuela de 91 años, que murió en Marzo. La echaba mucho de menos.
Ese día, se había puesto la bufanda que ella le hizo cuando iba al Instituto. Acariciaba con cariño el anillo que había pedido hacer después de su fallecimiento, para recordarla, y que siempre, siempre, vestía.
Abrió la verja, haciendo demasiado ruido para ser las 9.30 de la mañana, pero como cada día, no podía hacer nada. Abrió la puerta y entró en la tienda, dejando abierto, para que se ventilara un poco con el frío de Diciembre que hacía en el exterior.
Solía escribir, cuando tenía tiempo, para expresar sus sentimientos hacia un mundo mudo y anónimo llamado Internet y pensó que hoy, con la pesadumbre de la falta, sería un día perfecto, para desahogar su pena entre teclas y letras.

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