viernes, 20 de enero de 2017

Relato antiguo 20/01/2012

Una niña le pide a su madre insistentemente que le cuente un cuento para dormir. En su habitación no hay libros, ni ordenadores, ni juegos solo una pared gris y unos posters horrorosos en los que ponían frases como: "Pensar es de débiles" "Las personas que han callado han triunfado en la historia de la humanidad" "El silencio es el amigo más leal" "La opinión debe guardarse para si para no dañar a los demás" Cada vez que la madre veía esas pancartas se le erizaban los pelos de la nuca pero eran obligatorios, ya que las inspecciones semanales domiciliarias lo vigilaban. La madre se sentó en el borde de la cama de su hija mientras esta se metía entre las sabanas mullidas para escuchar el cuento de su madre.
- Por donde empiezo...- dijo la madre hurgando en su memoria en busca de un relato apto.- Ah, sí. Hace mucho tiempo, cuando tu madre era joven, sí he sido joven, la libertad de expresión no estaba censurada aún y existía un canal de vía libre para conversar con personas de todo el mundo: Internet. En ese lugar la gente hablaba con otras personas sin moverse de casa a través de un aparato que han retirado del mercado. Se comentaba la política actual, la economía (por cierto, estábamos sumidos en una gran crisis), pero lo que la gente hacia era mirar películas, descargarse música para su uso y disfrute... sí, ese mundo existía. Hasta que un día, un órgano muy fuerte de Estados Unidos cerró la web más importante de descargas de Internet. Todos los usuarios, yo incluida, nos quejamos por ese acto. Los creadores de la pagina fueron a la cárcel o multados y Internet no volvió a ser igual. Empezaron a prohibir las descargas de películas y música, empezaron a vigilar nuestros ordenadores para verificar que no teníamos esos archivos en las memorias, empezaron a multar a la gente que intentaba, a pesar de todo, seguir subiendo y descargando cosas, protestamos pero nadie hizo caso, solo obtuvimos represión y más represión, hasta que... se prohibió la libertad de expresión, a los niños les empezaron a enseñar a estar en silencio absoluto en los colegios y a decidir solo cuando era necesario, les inculcaron que debían creer todo lo que veían por la tele y no cuestionarse nada, hasta hoy.
La mujer acarició el rostro de su hija, ya dormida pero con el ceño algo fruncido, signo de que se estaba cuestionando todo ese mundo que había vivido su madre y poniendo en duda el suyo. A la mañana siguiente, cuando la mujer dejó la niña en el colegio, al llegar a casa, se encontró con el FBI. Habían escuchado como indirectamente intentaba enseñar a su hija a pensar diferente. La detuvieron y nada más se supo de ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿De qué color son las nubes?

  Azul, blanco, gris, negro... a veces rosas, naranjas, amarillas. ¿Quién no ha jugado de pequeño a mirar las nubes e imaginarse objetos y f...