sábado, 21 de enero de 2017

Miedo a vivir

Me acuesto a tu lado, intentando no hacer ruido. Duermes, profundamente. A tus pies, tu gata me mira, medio invitándome a estar con vosotros medio decidiendo si bufarme para echarme de su territorio.
Te miro, cerca, respiras hondo cada bocanada de aliento que te pide tu cuerpo inconscientemente para que puedas seguir tranquilo, dormido.
Pienso.
Respiro hondo.
¿Cómo he podido tener tanta suerte? Encontrar de casualidad alguien que me corresponde, con quien tengo cosas en común y sobretodo, nos entendemos y respetamos mutuamente.
No vivimos juntos, ojalá dentro de poco, me pidas que compartamos el mismo espacio...
El día que me pidas que me vaya a vivir contigo, que miedo...
El día que conozcas a mis padres, que miedo...
El día que yo conozca a los tuyos, que miedo....
El día que decidamos casarnos... Tener hijos...

Una lágrima silenciosa cae hasta la almohada y sonrío tristemente al darme cuenta de que sí, tengo miedo a vivir. A que todo el esfuerzo de los cimientos que estamos formando algún día se desmorone. Aunque ahora nos comamos el mundo juntos, tengamos planes de futuro y grandes ambiciones... Me partieron el corazón una vez y hay algo, muy profundo de mi ser, que me impide dejar de tener miedo, tener confianza en la situación y afrontar que si algún día tiene que acabar, acabará. Pero disfrutar al 100% el camino hasta el último segundo...

Me giro, miro el techo, me enjuago las lágrimas.

Tengo que aprender a no tener miedo a vivir.

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